miércoles, 14 de noviembre de 2007

Partida blog suplente, hechos inconclusos y anécdota de navidad.

Y bueno... hoy tengo ganas de publicar.
He empezado a escribir como 10 veces.
Temas que iba a tratar hoy: Vacuna con efectos secundarios, estupidez de mentes quinceañeras con cuerpo de adulto, juegos, no se que más.
Pero al final me di cuenta de que ya tengo que soltar algunas cosas, sobre todo los dos primeros temas nombrados.
Hoy hablaré de algo cada vez más inusual dentro de mis blogs... de mí. De mi y mi evolución dentro de los blogs.
Creo que todos después de encontrar algo 1000 veces mejor que fotolog, como lo es el blog; tanto por el contenido de los existentes, como por las utilidades que se pueden poner; lo pasan.
A mi me pasó así: Primero el blog ultra introspectivo, luego el blog ultra femenino, y ahora la verdad es que no sé que rumbo tomará este blog... porque trato de balancear ambas cosas pero sin los "ultras".
¿Que si tengo mejores cosas que hacer que desahogarme en un blog?, puede ser... pero creo que tengo que volver a ser yo también, ese yo que me gustaba y que a la larga todos prefieren, aunque esta vez el "yo" será más responsable.
Recién estaba acordándome del yo que llenaba de mariposas mentes de niños, la anécdota de navidad que más me a hecho reír: La anéctoda del Vini. Ahora se las cuento:
Navidad del 2006; fiesta familiar y etapa en la que pasaron muchas cosas definitivas para mí, retomar la relación que me hace "señora" a los 20 años 7 meses después; cambio a una ciudad preciosa pero por muy poco tiempo, y esto que aún no empiezo a contar porque me he ido por las ramas.
Estábamos esperando las 12:00 en la plaza como buenos ciudadanos cabrinos que éramos, mientras mi cuñado, mulato altísimo de 36 o 37 años encima, se disfrazaba de un rojito y gordito viejito pascuero. El asunto es que cuando llegamos a la esquina de la casa, llamamos a mi sobrino (uno de los pocos niños creyentes en leyendas aún), para que viera que el viejito estaba entrando por la puerta de la casa. Mi sobrinito se impresiono muchísimo y salió corriendo a buscar al viejito para conocerlo en persona; pero resulta que al lindo de mi cuñado se le ocurrió la brillante idea de sacarse el disfraz, incluyendo la máscara usada, lo que llevó a mi sobrino a creer cuando la encontró tirada en el patio, que el viejito se habia sacado el rostro... por lo que lloró la siguiente hora y media, mientras todo el resto de la familia en ese entonces, aguantaba la risa de tal hecho.

Realmente al escribirlo no suena tan chistoso, lo positivo actualmente para mí, es que me senti bien por reírme tanto al recordar una anéctoda del pasado; cosa que no hacía hace tiempo.

Bueno, creo que me explayé mucho y al final no llegué mucho a un punto coherente, pero quisiera decir como conclusión que la gente cuando cambia, evoluciona (aunque sea equivocadamente), puede llegar a tener mucho de lo que la hacía ser encantadora.

Y bien.


Chau!

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